La epidermólisis bullosa, conocida como Piel de Mariposa, engloba un conjunto de enfermedades poco frecuentes caracterizadas por una extrema fragilidad de la piel y, en algunos casos, de las mucosas. Las personas afectadas pueden desarrollar ampollas, heridas y desprendimientos cutáneos ante roces, presiones o manipulaciones que, para otras personas, resultarían inocuas.
Las curas constituyen una parte esencial de su atención y deben realizarse con técnicas, materiales y protocolos específicos. La limpieza de las lesiones, el drenaje de ampollas, la protección de la piel, la colocación de apósitos y vendajes y, especialmente, su retirada requieren una manipulación muy cuidadosa. Una presión excesiva, un movimiento de arrastre o una retirada brusca pueden generar nuevas heridas, aumentar el dolor y favorecer complicaciones.
Las posibilidades de practicar previamente estas técnicas son limitadas. La formación se apoya principalmente en explicaciones teóricas, materiales audiovisuales, observación de profesionales experimentados o intervención directa sobre pacientes.
En este contexto, se identifica la necesidad de desarrollar un simulador especializado que reproduzca las características fundamentales de la Piel de Mariposa y permita entrenar las técnicas de cura, vendaje y desvendaje sin riesgo para los pacientes. La solución deberá facilitar la formación, la repetición de procedimientos, la identificación de errores y la estandarización.
Definición del reto
El reto consiste en diseñar un simulador físico para entrenar, de forma segura y realista, las técnicas de cura, vendaje y retirada de vendajes en personas con epidermólisis bullosa o Piel de Mariposa.
La solución deberá reproducir la extrema fragilidad de la piel y permitir practicar la limpieza de heridas, el drenaje de ampollas, la colocación de apósitos no adherentes, la protección de zonas sensibles y la retirada atraumática de vendajes.
Se valorará especialmente que el simulador reproduzca las consecuencias de una técnica incorrecta, como el desprendimiento de la piel, la aparición de erosiones o el daño provocado por una presión, fricción o tracción excesivas. El resultado esperado será un prototipo funcional que permita desarrollar escenarios formativos realistas.
Restricciones y condicionantes
La solución deberá ser segura, fácil de transportar, almacenar y utilizar en entornos formativos.
No será suficiente reproducir únicamente el aspecto visual de las lesiones; deberá simular también el comportamiento mecánico de una piel extremadamente frágil.
Los materiales deberán ser compatibles con apósitos, vendas, líquidos y productos habituales de cura. El simulador podrá deteriorarse como consecuencia de las prácticas, siempre que este deterioro reproduzca de forma realista los daños provocados por una técnica incorrecta.
El coste de fabricación y reposición deberá ser asumible, y el desarrollo tendrá que ser reproducible, comercialmente viable y validado por profesionales sanitarios, personas cuidadoras y asociaciones vinculadas a la enfermedad.