STRATA PAVIMENTOS SLU

STRATA PAVIMENTOS es una empresa extremeña especializada en el sector de los áridos, el hormigón y los pavimentos, desarrollando una actividad integrada que abarca distintas fases de la cadena productiva de los materiales de construcción.

Entre sus principales actividades se encuentra la extracción, tratamiento, machaqueo, clasificación y producción de áridos, destinados tanto al consumo interno de la propia empresa como al suministro a terceros. Asimismo, desarrolla la fabricación y suministro de hormigón, disponiendo de diferentes centros productivos desde los que atiende las necesidades de sus clientes y obras.

La actividad de la empresa se completa con la ejecución de pavimentos industriales, urbanísticos y decorativos, ofreciendo soluciones adaptadas a las características y exigencias técnicas de cada proyecto.

Esta integración de actividades permite a STRATA PAVIMENTOS controlar una parte importante de su cadena de suministro, desde la obtención y transformación de las materias primas hasta la fabricación del hormigón y su puesta en obra, favoreciendo el control de calidad, la disponibilidad de materiales y la capacidad de respuesta ante las necesidades de producción.

La empresa presta servicio principalmente a empresas constructoras, industrias, promotores y administraciones públicas, basando su actividad en la especialización técnica, la capacidad productiva, la calidad de ejecución y la mejora continua de sus procesos.

    RETO

    Cuantificar la producción real de cada línea de una planta de áridos sin instalar básculas de cinta ni modificar la estructura de las cintas.

    La planta clasifica el árido en varias líneas y cada una descarga sobre superficie llana formando acopios. En ese trayecto no existe ningún punto en el que se cuantifique lo producido, de modo que la empresa carece del dato más elemental de su proceso: cuántas toneladas ha fabricado cada línea en cada turno. Las consecuencias son concretas. El coste de producción por tonelada y por línea es desconocido, porque energía, repuestos de desgaste y horas de mantenimiento se imputan al conjunto de la planta sin poder repartirlos entre productos. La deriva del proceso de clasificación es invisible: el desgaste o la rotura de un paño de criba desplaza producción de una fracción a otra de forma gradual y hoy se detecta semanas más tarde, por un rechazo de laboratorio o una reclamación de cliente. El inventario de acopios se estima por métodos aproximados, con errores que pueden superar el 15 %. Y las cifras de producción por producto se derivan hoy de expedición, no de fabricación, con el desfase estructural que ello introduce cuando el material se acopia.

    El reto es obtener de forma continua y fiable el tonelaje producido por cada línea de tratamiento, con las limitaciones de emplazamiento, coste y disponibilidad que impone una planta en operación. Una solución válida debe cumplir: no requerir intervención estructural sobre el bastidor ni sobre la banda, ni tramos rectos de pendiente constante que la planta no tiene; instalarse aprovechando paradas programadas, sin paradas extraordinarias de producción; sobrevivir a un entorno abierto a la intemperie con generación intensa de polvo, material húmedo, sol directo y vibración, con una periodicidad de mantenimiento asumible por el personal propio de planta; entregar un dato auditable, con su incertidumbre declarada y accesible en formato abierto, integrable en la trazabilidad y en el control de producción en fábrica; ser calibrable frente a una referencia gravimétrica independiente y verificable sin masas patrón ni intervención especializada; y tener un coste por línea suficientemente bajo como para replicarse en el resto de líneas de la planta, no solo en una. Las soluciones disponibles hoy cubren solo partes del problema: la báscula de cinta integrada exige obra y requisitos de emplazamiento que la planta no cumple; los sistemas llave en mano de medida de carga se sitúan muy por encima del presupuesto replicable y entregan un dato cerrado, sin acceso al valor crudo ni al modelo de incertidumbre; y las medidas indirectas por consumo del accionamiento no alcanzan la exactitud necesaria.

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