El reto está en lo que viene después, y tiene cuatro caras.
Lo extraído no es comparable: cada cliente trae un plan contable personalizado por su asesor sobre el PGC, de modo que la misma realidad económica aparece bajo cuentas distintas en cada empresa, y sin un modelo común no se puede comparar un cliente con otro ni con su propio ejercicio anterior.
Las fuentes no cuadran entre sí: contabilidad, modelos tributarios y movimientos bancarios describen la misma realidad y dan cifras distintas, sin que nadie explique automáticamente por qué.
No hay referencia externa: podemos decir cuánto margen tiene una empresa, pero no si ese margen es bueno o malo para su sector, su tamaño y su región.
Y no hay proyección: describimos lo que ya pasó, no anticipamos una tensión de caja con tiempo para reaccionar.
Mientras esa capa no exista, cada diagnóstico es un trabajo artesanal y el servicio no se puede prestar de forma repetible.
Qué buscamos: una startup o empresa de base tecnológica con capacidad real de arquitectura de datos e ingeniería de integraciones y con conocimiento del contexto contable y fiscal español. No buscamos implantar ni parametrizar un producto de catálogo.